jueves, 3 de mayo de 2012

Tente mientras cobro. Publicado en el Diario de Navarra el 3 de mayo de 2012


Érase una vez un pueblo en el que no había confianza entre sus vecinos, pues todos se debían algo entre sí. Un día llegó un ruso al hotel. Quiso reservar una habitación y el recepcionista le pidió 100 € de fianza. En cuanto le pagó el ruso, el dueño del hotel pasó a la carnicería de al lado a pagar los 100 € que debía. El carnicero cogió ese dinero y se lo dio al ganadero. Y éste le pagó al vendedor de piensos. A su vez él cogió los 100 € y pagó los servicios que tenía pendientes con una prostituta. Ésta fue al hotel a devolverles los 100 € que debía de una habitación que reservó. Justo cuando el dueño del hotel recibió el dinero bajó el ruso de la habitación. Le dijo que no quería alojarse, que le devolviera sus 100 € y se marchó. Confianza, se compone de “con” y de “fianza”. Y en este pueblo todos cobraron y volvieron a tener fianza.
A partir del 2 de abril los proveedores (nada menos que 177.070) con facturas pendientes podrán acogerse al Plan de Pago abierto por el gobierno central. Este plan consiste en un préstamo a diez años que solicitó el gobierno para hacer frente a las deudas de los ayuntamientos (20.000 millones) y comunidades (15.000 millones). Muchos de estos proveedores que daban todo por perdido, se han encontrado con una oportunidad para cobrar. En algunos casos les va a tocar asumir una quita. Tendrán que renunciar a una parte. Pero mejor algo que nada. La liquidez es a las empresas como la gasolina a los coches. De nada me sirve tener un Ferrari en el garaje si no tengo gasolina. Coge el dinero y corre. Este Plan de Pago pretende solucionar la situación pero no debemos pasar por alto el problema. Políticos y gestores  de ayuntamientos y comunidades son los causantes de esta ruina.  Para evitar este tipo de desmanes el gobierno ha sacado una nueva ley que castigará penalmente a los gestores públicos  dolosos. No se puede permitir que se oculte facturas, se gaste a sabiendas de que no hay presupuesto y demás acciones malintencionadas. Lástima que no hayan dicho nada de castigar a los incompetentes. Supongo que el castigo se lo llevarán sus administrados por votarles. En el sector privado no pinta mejor. Aquí no paga nadie.  No sirve de nada que los bancos centrales inyecten dinero a la economía si éste no se mueve. Como decía mi profesor Enrique Galarza, “El dinero es como el estiércol, no hay que amontonarlo. Para que haga su función hay que extenderlo”.
La normativa sobre morosidad, de 2010, obliga al sector público a que los pagos deban realizarse como máximo ¡En 30 días!. Para las empresas los plazos se pueden alargar 60 días. La ley no se cumple y no pasa nada. Los plazos de pago de las grandes empresas son inaceptables. Se los pasan por el arco del triunfo y lo normal son pagos a 180 días o más. Especialmente en el sector de la construcción. Como pagan un día fijo del mes, si le presentamos la factura el día después de cobro, nos acaban de meter otro mes más de retraso. Es una espiral de retrasos en el pago que convierte a los proveedores en financieros de sus clientes. El proveedor, que sabe que le va a costar tiempo cobrar, presenta a su banco la factura para que le adelanten el dinero a cambio de un módico pellizco (o no tan módico a los precios que está hoy el dinero). Los grandes beneficiarios son las entidades financieras. Son las que recogen esas facturas y van mordiendo pedacitos más grandes conforme se alargan los plazos y suben los intereses. Si le sumamos ésto al incremento de los impagos, a las empresas sólo les llega las migajas, cuando llegan,… La morosidad está por las nubes. Las empresas contratan seguros de cobro para controlar el riesgo. Las aseguradoras suelen cubrir el ochenta por ciento de la factura a cambio del pago de una póliza anual. A más morosidad seguro más caro. Y hay clientes a los que no cubren estas aseguradoras (o lo hacen en cantidades mínimas). El dilema es ¿les vendemos o no? Como nadie les fía, al final no les vendemos. En Azagra dicen que “el que paga descansa pero el que cobra más”  ¿vendrá algún ruso, como el del cuento, para desatascar este círculo de impagos y desconfianza?

Carlos Medrano Sola es Licenciado en Economía
www.economiapoliticaymas/blogspot.com

jueves, 5 de abril de 2012

Tente mientras cobro

Erase una vez un pueblo en el que no había confianza entre sus vecinos, pues todos se debían algo entre sí. Un día llegó un ruso al hotel. Quiso reservar una habitación y el recepcionista le pidió 100 € de fianza. En cuanto le pagó el ruso, el dueño del hotel pasó a la carnicería de al lado a pagar los 100 € que le debía. El carnicero cogió ese dinero y se lo dio al ganadero. Y éste le pagó al vendedor de piensos. A su vez él cogió los 100 € y le pagó unos servicios que tenía pendientes con una prostituta. Y esta fue al hotel a devolverles los 100 € que debía de una habitación que reservó. Justo cuando el dueño del hotel recibió el dinero bajó el ruso de la habitación. Le dijo que no quería alojarse, que le devolviera sus 100 € y se marchó. Confianza, se compone de con y fianza. Y en este pueblo todos cobraron y volvieron a tener fianza.
A partir del 2 de abril los proveedores (nada menos que 177.070) con facturas pendientes podrán acogerse al Plan de Pago abierto por el gobierno central. Este plan consiste en un préstamo a diez años que solicitó el gobierno para hacer frente a las deudas de los ayuntamientos (20.000 millones) y comunidades (15.000 millones). Muchos de estos proveedores que daban todo por perdido, se han encontrado con una oportunidad para saldar sus deudas. En algunos casos les va a tocar asumir una quita. Tendrán que renunciar a una parte. Pero mejor algo que nada. La liquidez es a las empresas como la gasolina a los coches. De nada me sirve tener un Ferrari en el garaje si no tengo gasolina. Coge el dinero y corre. Este Plan de Pago pretende solucionar la situación pero no debemos pasar por alto el problema. Políticos y gestores de ayuntamientos y comunidades son los causantes de esta ruina. Para evitar este tipo de desmanes el gobierno ha sacado una nueva ley que castigará penalmente a los gestores públicos dolosos. No se puede permitir que se oculten facturas, se gaste a sabiendas de que no hay presupuesto y demás acciones malintencionadas. Lástima que no hayan dicho nada de castigar a los incompetentes. Supongo que el castigo se lo llevarán sus administrados por votarles. En el sector privado no pinta mejor. Aquí no paga nadie. No sirve de nada que los bancos centrales inyecten dinero a la economía si éste no se mueve. Como decía mi profesor de Economía Enrique Galarza el dinero es como el estiércol, no hay que amontonarlo, para que haga su función hay que extenderlo.
La normativa sobre morosidad, de 2010, obliga al sector público a que los pagos deben realizarse como máximo ¡En 30 días¡ Para las empresas los plazos se pueden alargar 60 días. La ley no se cumple y no pasa nada. Los plazos de pago de las grandes empresas son inaceptables. Se los pasan por el arco del triunfo y lo normal son pagos a 180 días o más. Especialmente en el sector de la construcción. Como pagan un día fijo del mes, si le presentamos la factura el día después de cobro, nos acaban de meter otro mes más de retraso. Es una espiral de retrasos en el pago que convierte a los proveedores en financieros de sus clientes. El proveedor, que sabe que le va a costar tiempo cobrar, presenta a su banco la factura para que le adelanten el dinero a cambio de un módico pellizco (o no tan módico a los precios que está hoy el dinero). Los grandes beneficiarios son las entidades financieras que son las que recogen esas facturas y van mordiendo pedacitos más grandes conforme se alargan los plazos y suben los intereses. Si le sumamos esto al incremento de los impagos, a las empresas solo les llegan las migajas, cuando llegan,… La morosidad está por las nubes. Las empresas contratan seguros de cobro para controlar el riesgo. Las aseguradoras suelen cubrir el ochenta por ciento de la factura a cambio del pago de una póliza anual. A más morosidad seguro más caro. Y hay clientes a los que no cubren estas aseguradoras (o lo hacen en cantidades mínimas). El dilema es ¿les vendemos o no? Como nadie les fía, al final no les vendemos ¿vendrá algún ruso, como el del cuento, para desatascar este círculo de impagos y desconfianza?

Carlos Medrano Sola es Licenciado en Economía
www.economiapoliticaymas/blogspot.com

martes, 27 de marzo de 2012

Pesimismo creciente (Publicado en Diario de Navarra el 28 de marzo de 2012)

Copio el titular de un artículo reciente del Financial Times sobre España, aunque la inspiración me ha venido por unas declaraciones de Manuel campo Vidal en Diario de Navarra sobre el exceso de pesimismo en la sociedad actual. Hace tres meses hablé en la radio y escribí sobre los pronósticos agoreros que preludiaban este 2012. Algunos de mis seguidores me mostraron su honda preocupación. Y no me gustó ver el efecto que tuve en su estado de ánimo. Me sentí cómplice de una mayoría vociferante que anuncia las siete plagas de Egipto, en una espiral de pesimismo autoalimentado. Un círculo vicioso del que solo repartiremos miseria para todos. Algunos como los economistas mediáticos Nouriel Roubini, en USA, y Santiago Niño Becerra, en España, se están forrando anunciando el fin del mundo conocido. A estos les va muy bien con la desgracia de los demás. Son como los que invierten en Bolsa a que todo va a ir mal (lo que se conoce como invertir a corto). Son como buitres esperando a que muera la oveja para comérsela.
Porque ¿dónde está el límite entre la legítima obligación de informar del peligro que acecha y el aprovechamiento obsceno de los falsos profetas? Creo que el exceso de alarma en tan peligroso como la actitud de las vacas que miran cuando pasa el tren. Una novedad de este año es que a papá estado se le ha caído la careta (o se la han quitado los prestamistas que ya no nos fían). No quedan superhéroes salvadores de la economía. Por fin, nos hemos dado cuenta de que cada uno, nos tenemos que “buscar la vida” como mejor podamos. Hemos pasado de ser los más listos del mundo en 2007 a protagonizar “los miserables” en 2012. Ha sido una montaña rusa emocional desencadenada por la caída de Lehman Brothers. Pasamos de la euforia para bajar por un pendiente de ansiedad, negación, miedo, desesperación, pánico, capitulación, abatimiento y depresión. Y en este proceso estuvimos una eternidad suspendidos en la fase de negación. ¿Y ahora qué? El riesgo actual es que nos detengamos demasiado tiempo en la fase de depresión y no nos abramos a la esperanza. Dar paso a la fase de alivio y por fin a un optimismo realista. Aitor, de la empresa Tesicnor, es un idealista que ha puesto en marcha La pizarra optimista. Es una pizarra a las puertas de su empresa en la que todos los días escribe una frase optimista para que el pesimismo sea decreciente.
Esto está muy bien pero necesitamos ir más allá de las palabras. Como consultor, en esta época que me ha tocado vivir, me llegan clientes que se ven a las puertas de la bancarrota. Algunos están en la fase de capitulación superados por la situación y con miedo a perder la empresa y su patrimonio. En muchos casos los bienes familiares avalan las inversiones en empresas. Si caen sus negocios todo se viene abajo como un castillo de naipes. Qué poco se acuerdan ahora, los que tanto critican a los empresarios, de que si les va mal pueden perderlo todo.
Ahora es el momento de seguir luchando. Como decía Wiston Churchill “Nunca nos rendiremos”. Nos ponemos a trabajar codo con codo para dar la vuelta a la empresa y que pueda seguir adelante. En el plan de transformación hacemos hincapié en el liderazgo, la unión de toda la plantilla para salir del pozo y en la importancia de conseguir pequeñas victorias a corto plazo que eleven la moral de la tropa. Debemos explicar a los pesimistas que cuando dicen imposible, están negando la mitad de la solución. Lo primero conseguir la liquidez que nos mantenga con vida mientras hacemos los cambios. La liquidez es como la gasolina para los coches. Serán necesarios cambios drásticos y dolorosos, pero hoy necesitamos creer que podemos. Como decía Virgilio hace dos mil años “Pueden porque creen que pueden”. O sus derivadas más actuales de Obama con “Yes, we can” y la selección de futbol con el famoso “Podemos”.

Carlos Medrano Sola es Licenciado en Economía http://economiapoliticaymas.blogspot.com.es/

viernes, 30 de diciembre de 2011

¿Hará bueno el 2012 al 2011? Publicado en Diario de Navarra el 3/1/2011

El nuevo Ministro de Economía Luis Guindos se estreno en el cargo anunciando que España había decrecido en el último trimestre de 2011 y que se esperan resultados negativos para el primer semestre de 2012. Algunos ya le han criticado por decir la verdad. ¿Acaso es mejor que mienta? La mayoría de analistas internacionales alertan de la contracción de la economía UE con riesgos de entrar en una depresión global. Francia va derecha a la recesión. El Reino Unido tiene el PIB estancado. Hasta Alemania parece que tendrá problemas en 2012 debido a la débil demanda de sus principales clientes europeos. Escuchar estos pronósticos es deprimente. Dan ganas de irse al pueblo a poner un huerto y criar gallinas.
Las políticas de demanda, es decir, de aumento del gasto público, no han dado los resultados esperados por sus ejecutores. La situación ha llegado a tal punto que hemos visto a países como Grecia, Irlanda o Portugal aferrarse a las ayudas del FMI para no hacer suspensión de pagos. Aún así, todavía siguen algunos, como el premio Nobel Paul Krugman, pidiendo que se siga por la vía de gastar más. ¿No han tenido suficiente con lo sucedido en 2010 y 2011? ¿Hasta dónde quieren aumentar la dimensión del problema? Como decía F. Hayek “Si vives a lo grande endeudándote con créditos baratos no me pidas remedios milagrosos para la resaca”. Estamos ante la mayor crisis financiera desde 1929. No hay dinero suficiente para tapar tantas necesidades de financiación. Warren Buffet dice que cuando llega la sequía del crédito es como cuando baja la marea. Entonces, es cuando se ve quién estaba nadando sin bañador. Y es que estos años se han tapado muchas vergüenzas con las socorridas refinanciaciones de la deuda.
Los empresarios miran los análisis macroeconómicos como los agricultores siguen el parte meteorológico. Con estas previsiones ¿quién se arriesgará a sembrar? A las personas físicas les pasa prácticamente lo mismo. Como dice la teoría de la demanda agregada las decisiones de gasto e inversión se toman con los recursos actuales pero también con la confianza que tengamos en nuestros ingresos futuros. Por lo tanto, estamos ante un círculo vicioso que debemos romper. Siguiendo con el símil inicial, nos encontramos en invierno y no es probable que en enero lleguemos a los 30 grados centígrados, pero la economía son ciclos y sabemos que llegará la primavera, la cuestión es cuándo.
La solución más socorrida, cuando podíamos, era devaluar la peseta. Tenía sus consecuencias negativas como el encarecimiento de los precios del petróleo y la inflación pero por otra parte conseguíamos competitividad de un plumazo. Y sin tener que esforzarnos en implantar reformas que nos hicieran más competitivos. Luis Garicano, catedrático de la London School of Economics, propone hacer reformas estructurales que incrementen la tasa de crecimiento a medio y largo plazo. Primero implantar el contrato único con indemnización creciente para evitar la dualidad del mercado laboral. El cuál es un mercado híper regulado. No tiene lógica que con 5 millones de parados se incremente el coste salarial. Aboga también por la descentralización de la negociación colectiva. Hay empresas que no encajan en el corsé que imponen los negociadores empresariales y sindicales, y hoy por hoy, (salvo excepciones) no tienen la capacidad de llegar a acuerdos con sus trabajadores por debajo del convenio. Faltan reformas sustanciales en los servicios profesionales y servicios locales como generadores de empleo. Y una reforma del mercado del alquiler que consiga movilizar el millón de viviendas vacías. España ha realizado reformas cuando ha sido necesario como Adolfo Suárez con la reforma política, Felipe González con la reconversión industrial y José María Aznar con la entrada en el euro. Esperemos que este Gobierno vaya más allá de subir los impuestos y aprobar la Ley Sinde.

Carlos Medrano Sola es Licenciado en Economía
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viernes, 4 de noviembre de 2011

Robin Hood y la Tasa a las transacciones bancarias (Publicado en Diario de Navarra el 7/12/2011)

En la pasada cumbre del G-20 se ha discutido la necesidad de implantar un impuesto a todas las transacciones bancarias mundiales: La famosa Tasa Tobin. Fue idea, del homónimo Premio Nobel de Economía, James Tobin en 1971. El objetivo de dicha recaudación sería aportar fondos que ayuden al tercer mundo. Aunque ningún país ha salido del desarrollo por la ayuda externa no deja de ser loable que haya ideas en esa dirección, aunque no sean efectivas. Es mejor enseñar a pescar que dar peces. Se supone que es una tasa en contra de los especuladores. Pero, ¿cómo diferencian la inversión productiva de la especulativa? Si quieren acabar así con los buitres financieros lo llevan crudo, porque estos se adaptan en milisegundos a las normas que quieran inventar. Esta tasa agravará el problema de financiación en el que estamos inmersos tanto Europa como USA. ¿Hace falta recordar que estamos en una crisis financiera? Mario Draghi, recién estrenado Gobernador del Banco de Europa, ha reducido los tipos de interés por los malos datos económicos, abandonando el control férreo de la inflación (no se le espera a corto plazo). Objetivos: abaratar la financiación en la zona Euro y tratar de favorecer el raquítico crecimiento económico.
Esta tasa solo se podría implantar si así lo decidieran todos los países del mundo incluidos los paraísos fiscales. De lo contrario, las transacciones financieras volarían a los estados de excepción a la velocidad de un clic de ratón. Tobin sugería que el dinero recaudado lo administrara el FMI o el Banco Mundial, centro de las iras de los grupos de indignados. El propio Premio Novel pidió, irritado, que no maltrataran su idea, su nombre y reputación para secundar fines espurios. Quizá por eso ahora le han cambiado el nombre por “Robin Hood Tax”. Resulta paradójico (y más habiendo nacido este movimiento en el Reino Unido¡) que no hayan caído en cuenta de que tienen que cambiar de personaje. Es una contradicción, que enarbolen el nombre de Robin Hood para imponer un nuevo impuesto, cuando el famoso arquero del bosque de Sherwood robaba los impuestos del Rey Juan y ¡No a los ricos¡. Es decir, justo lo contrario de lo que defienden estos grupos que no han leído el libro, ni visto la película, o no se han querido enterar. Incongruencias a parte, es un movimiento que ha tenido una fuerte influencia entre políticos como Rubalcaba en España o empresarios como Bill Gates que lo acaba de defender en la mencionada cumbre.
Las empresas necesitan a los bancos para financiar su actividad. Como dice el maestro Leopoldo Abadía: La economía es como el motor de un coche. El cuál para funcionar necesita aceite que engrase toda la mecánica. Cuando falta aceite las piezas empiezan a recalentarse y el motor estalla. Pues bien, la labor de la banca es la de engrase de la economía. Los bancos no son empresas. Bueno, quiero decir, que no son empresas “normales”. Pagan intereses por los depósitos, se apalancan (prestan más de lo que tienen en caja) y luego cobran un dinero a los prestatarios. Es en la segunda y tercera parte del negocio es donde tienen un peso primordial para la economía “real”. Deciden a quién y cuánto prestar basándose en la capacidad que van a tener de devolver lo prestado. Como el dinero escasea solo prestan a los grandes y fuertes, dejando de lado a las Pymes con las sobras. Y son estas las que generan empleo. Si implantamos medidas anti transacciones bancarias es como si metiéramos arena en el aceite del motor. Los bancos deben pagar impuestos de acuerdo a los beneficios que obtengan. Y si “los que mandan” quieren hacer algo en la buena dirección que dejen de financiar entidades quebradas y fomenten la competitividad. Que los que lo han hecho mal caigan para dejar paso a los que lo han hecho bien. Como los brotes verdes que crecen sobre los viejos árboles caídos en el bosque. Vaya lo de brotes verdes sin mala intención.

Carlos Medrano Sola es Licenciado en Economía
http://economiapoliticaymas.blogspot.com/