viernes, 24 de diciembre de 2010

Competitividad y Estado (Diario de Navarra 24 de diciembre de 2010)

Pensaba escribir unas líneas sobre la buena noticia de la tímida apertura de Cuba al libre mercado. Los cubanos abren la puerta a nuevas formas de gestión no estatal, es decir, que para solucionar su grave crisis económica se van a hacer un poco capitalistas. Pero creo que debo mirar en casa antes de cruzar el charco. Estamos asistiendo estos días a un debate sobre el papel del estado o los gobiernos en el crecimiento económico y las empresas de futuro. Causaron cierta polémica las afirmaciones de D. Emilio Huerta, catedrático de organización de empresas de la UPNa, a cerca de lo arriesgado de prescribir desde el gobierno cuáles van a ser los sectores de futuro y la competitividad de las empresas.

Primero de todo, debemos estar de acuerdo en que nadie puede predecir el futuro. (Rappel no secundará mis palabras). Que no lo sepamos no quiere decir que no debamos prospectar cuales van a ser las principales tendencias a medio y largo plazo. Pero siempre teniendo en cuenta que las previsiones son solo eso, previsiones. No se puede conducir un coche mirando solo por el retrovisor. Que una empresa sea innovadora o pertenezca a un sector innovador no significa que vaya a tener un mejor desempeño que otra empresa en un sector maduro. Es mejor un equipo excelente para implantar una idea mediocre que una idea genial en un equipo mediocre. El equipo mediocre conseguirá resultados flojos por muy buena que sea la idea. Pero el equipo excelente logrará mejorar la idea y prosperarán. Como decía un profesor de innovación La docena de ideas vale a 10 céntimos, pero los que son capaces de implementarlas valen su peso en oro.

El profesor D. Mauro Guillén afirmaba en Diario de Navarra que California se percibe como la cuna de la innovación tecnológica con sectores famosos como Silicon Valley, Internet, la industria aeroespacial, etc. Pero el sector más importante de la economía californiana y de altísima tecnología es la agricultura. ¡Menuda sorpresa¡. Primero que la agricultura, que aquí la tenemos por un sector menor y sin glamour, es el más importante y además altamente innovador. ¿Se puede innovar en sectores tradicionales? No es que se pueda, es que se debe. Y sino que se lo pregunten a Amancio Ortega cómo ha conseguido triunfar internacionalmente en el mercado textil. Además, D. Mauro Guillén nos alerta de que los llamados sectores de futuro (biotecnología, coche eléctrico,…) “no podrán suponer más allá del 10% de la economía y no podrán tirar del resto”.

El profesor Huerta afirma que el éxito empresarial estriba de la adecuada combinación del atractivo futuro del negocio y la posición competitiva de la empresa. Es decir, que no vale solo con subirse al sector de moda. Además hay que competir. Y es en el mercado competitivo donde las empresas evolucionan, se hacen más fuertes, más dinámicas, más estilizadas,… o desaparecen. Como dijo el filosofo Nicolás Gómez Dávila, considero que “Entre adversarios inteligentes existe una secreta simpatía, ya que todos debemos nuestra inteligencia y nuestras virtudes a las de nuestro enemigo”.

Y volviendo a los cubanos animarles. Debemos animarles a que sigan por el camino de la Libertad. Ese ideal inalcanzable que les traerá la prosperidad que tanto necesitan. Si no lo tienen claro que miren el ejemplo de sus camaradas ideológicos los chinos. Desde 1978 unos 400 millones de ciudadanos chinos han dejado de ser pobres. Sus gobernantes presumen del “milagro” sustentándolo en varios pilares. La apertura de sus mercados al exterior (exportando productos basados en mano de obra barata e importando tecnología). Las reformas se han hecho desde dentro, sin imposición de ningún organismo internacional. Reformas que han introducido lentamente; primero probándolas en una región y aplicándolas al resto del país, solo si funcionaban. E inventando el socialismo de mercado, que explican como la introducción de la economía de mercado respetando la armonía social, es decir, reduciendo las desigualdades entre personas, regiones, etnias y sexos. En resumen, introducción gradual de mercados y apertura a las fuerzas de la globalización. Así pues, ¡Viva Cuba Libre¡.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

El valor real del dinero (Diario de Navarra 8 de diciembre de 2010)

¿No habíamos dejado atrás, en primavera, el problema de la deuda? Hemos vivido un "deja vu" con cambio de protagonista. Antes fue Grecia y ahora Irlanda, pero la solución a aplicar vuelve a ser la misma: darle a la máquina de hacer dinero y tapar con masa monetaria los desaguisados fiscales. Pero por más dinero que inyectan, no consiguen calmar el hambre de estos enormes e insaciables agujeros financieros. Recuerdan a los agujeros negros interestelares. Salvar a un sector tan apalancado como el bancario es como cruzar un río de aguas turbulentas. Su opacidad nos puede hundir hasta el cuello. El apalancamiento lo explica muy bien Eric Cantona, el ex jugador de futbol, en la "revolución" que había propuesto para ayer, y que tuvo un escaso seguimiento. El ariete franco inglés proponía que si todos los clientes vamos a sacar el dinero al banco el mismo día, éste no podría hacer frente a la demanda y se vería obligado a cerrar. Si esto se repitiera masivamente el efecto dominó propiciaría la caída del sistema financiero mundial. No sé dónde nos quiere llevar este futbolista y sus secuaces, pero se me antoja que no puede salir nada bueno de este embrollo. En cualquier caso está claro que nuestros depósitos bancarios están prestados a terceros (o incluso a nosotros mismos) en forma de créditos, hipotecas y demás. Cuando un banco cae, sus activos solo pueden hacer frente a un pequeño porcentaje de sus deudas. El dinero en los bancos necesita movimiento. Como los platos chinos que mientras les demos cuerda se mantendrán en el aire, pero si los paramos caen estrepitosamente a destrozarse contra el suelo.
En cualquier caso, la solución para Irlanda, como para Grecia, ha sido la combinación de políticas de ajuste y recortes unido a la inyección de una ingente cantidad de euros por parte de la UE. Todo hubiera sido más fácil sin su pertenencia al euro. La solución más sencilla hubiera consistido en devaluar la moneda nacional. En tiempos de Solchaga, como ministro de economía, ya se devaluó la peseta en varias ocasiones, consiguiendo una mejora competitiva. Lo que producimos es más barato frente al exterior. Se exporta más, se reactiva la actividad económica y por lo tanto, el estado recauda más. Además con la ayuda de la inflación la deuda se va haciendo cada vez más pequeña. Es la salida del que no quiere hacer los deberes, del que no quiere complicarse la vida haciendo los ajustes y reformas necesarias. En cualquier caso, esta opción no la tenemos ahora y hay quien aboga por reducir los salarios un 15% para ganar cuota en los mercados exteriores.

¿Y si la que se sale del euro es Alemania? Esperemos que no decidan saltar del barco y nos dejen a la deriva. ¿Hasta cuándo van a estar dándole a la máquina de hacer billetes? ¿Qué consecuencias acarreará tales magnitudes de masa monetaria? El enfermo grave, que es la economía occidental hoy, necesita transfusiones para poder sobrevivir. Las transfusiones son la expansión monetaria que estamos viviendo. Los que mandan han decidido que es mejor meter más dinero en el mercado que operar y atajar lo que está dañado. El enfermo está tan mal que tendrían que extirpar partes vitales incompatibles con la vida. La caída de Lehman Brothers asustó tanto a los que mandan que no se han atrevido a dejar caer otras compañías por el alto riesgo de contagio al sistema. Han decidido dejar a la economía en un coma inducido, para que sufra lo menos posible.

Hay muchos problemas sin resolver y la única receta contundente que aplican es inundar el mundo de más dinero. Dinero "falso" porque no está respaldado por nada. El patrón oro era un sistema monetario por el cuál la impresión de dinero estaba respaldada por reservas de oro. Funcionó desde Waterloo hasta la Primera Guerra Mundial. El valor del oro sustentaba las emisiones de billetes. En 1971 el presidente Nixon sustrajo al dólar del patrón oro. Al liberarse los bancos centrales de la rigidez marcada por sus tenencias áureas, la expansión monetaria y, como consecuencia, la inflación estaban cantadas. Esta inflación está provocada por una devaluación del valor de la moneda. Cada vez se puede comprar menos con el mismo dinero. Entonces, ¿cuál es el valor real de los billetes que tenemos en el bolsillo? A largo plazo tiende a cero. Algunos economistas quieren que se vuelva al patrón oro. Pero ¿cómo hacerlo? Sacar la pasta del dentífrico es muy fácil, lo complicado es volver a meterla. Y más en la situación actual en la que no queda pasta dentro. De esta crisis saldremos, más tarde que temprano. La crisis inmobiliaria y de deuda japonesa de los años ochenta tuvo paralelismos con esta nuestra. En su caso, el precio de la vivienda tardó catorce años en volver a subir. Y el PIB japonés necesitó diecisiete años en cambiar los números rojos por los azules. Ahora firmaba yo que nosotros nos recuperáramos en la mitad de tiempo.

viernes, 26 de noviembre de 2010

España no es Irlanda (Diario de Navarra 26.11.2010)

En estos días estamos asistiendo a una batalla dialéctica entre los liberales y los socialdemócratas a cerca de si Irlanda ha caído por sus políticas liberales o no. Unos la usan como ejemplo del fracaso de las políticas liberales y los otros se defienden diciendo que ha caído, precisamente por abandonar dichas políticas avalando las pérdidas de su banca nacional.

Irlanda fue un país muy proteccionista y pobre durante la mayor parte del siglo pasado. El deterioro económico de los años cincuenta, produjo una masiva emigración que redujo a un séptimo su población. A principios de los setenta Irlanda logró algunos avances con respecto a la liberalización comercial y se adhirió a la Comunidad Europea en 1973. Desde esta fecha hasta 1986 se caracterizó por políticas keynesianas (generar crecimiento económico aumentando el gasto del estado) que la condujeron a una grave crisis fiscal. El gobierno reacción subiendo los impuestos a la renta y al consumo para reducir el déficit. Lo que terminó por empeorar sus situación y les obligó a tomar medidas liberales no por un cambio ideológico sino porque no podían sostener la situación anterior. Con el tamaño del gobierno reducido, el clima económico estabilizado y las políticas de libre comercio la economía de Irlanda comenzó a crecer a una tasa del 4% para 1989. Más del doble si se compara con el 1,9% de crecimiento entre 1973 y 1986. El tratado de Maastricht obligó a Irlanda, y al resto de la UE, a la contención fiscal para cumplir los requisitos de entrada al euro. Y en el año 2000 bajaron el impuesto de sociedades del 40% al 24%. Además crearon un impuesto especial del 10% para empresas relacionadas con el comercio internacional o localizadas en la city financiera de Dublín. Esta laxitud impositiva atrajo a un gran número de multinacionales que establecieron sus sedes en Dublín y engordaron las arcas irlandesas con sus impuestos (mejor un 10% que nada). Y en estas que llegó la actual crisis y golpeó salvajemente al sector financiero Dublinés. El gobierno irlandés, ante la más que probable quiebra de sus bancos, reaccionó con medidas adecuadas como introducir transparencia, reconocer las pérdidas, limpiarlas y tratar de poner de nuevo en marcha el sistema financiero. Pero se pilló los dedos, y algo más, al avalar las pérdidas bancarias con el patrimonio nacional irlandés. Este fue su gran error. El Socialismo para ricos: Privatizar los beneficios y nacionalizar las pérdidas. Con el agravante de que introduce el sesgo, pernicioso e inmoral, de empujar a los agentes a tomar riesgos excesivos: si sale bien se forran y si sale mal lo pagará el estado.

El descalabro ha sido abrumador porque el montante a pagar (a escote) supera los 50.000 € por familia irlandesa. En nuestro país no se ha avalado a la banca “a la irlandesa”, pero existe demasiada deuda tanto en el sector público como en el privado, en España se estima en un 180% del PIB. Esto unido al estancamiento económico y al paro hace que nuestros acreedores duden de nuestra capacidad para devolver lo prestado. Y un deudor necesita ir refinanciándose para poder hacer frente a los pagos. En caso contrario, entra en quiebra (ahora lo llaman default) como Argentina. En estos días de zozobras bursátiles el coste de esa financiación se está disparando por encima del 5% para las arcas españolas. Conclusión: debemos mucho y con un dinero cada vez más caro.

La UE acude al rescate para salvar a los irlandeses, y al resto de la zona euro, prestando miles de millones de euros para sostener la situación. Además se ajustan el cinturón e implantan privatizaciones para ajustar el déficit. Pero todo esto no ha servido para calmar el pánico en los mercados, es más, su efecto ha sido justo el contrario. Y volvemos a tener a los buitres del mundo financiero a la expectativa de si las medidas del gobierno español son suficientes (como así afirman ellos) o por el contrario nos hundimos en el mismo fango en el que están nuestros vecinos helenos e irlandeses.


Carlos Medrano es Licenciado en Economía (www.economiapoliticaymas.blogspot.com)

jueves, 11 de noviembre de 2010

Hoy un artículo que no tiene nada que ver con este Blog pero que me hace mucha ilusión


Un estudiante de la UPNA triunfa en el teatro La Fenice (Publicado en Diario de Navarra el 11 de noviembre de 2010)

Javier Tomé cautivó al público veneciano con su interpretación de Nemorino en la ópera "L"elisir d"amore" El pasado viernes 5 de noviembre se produjo el estreno de L" elisir d" amore de Donizetti en el Teatro La Fenice de Venecia, uno de los coliseos de ópera más importantes y exigentes del mundo. Encabezaba el reparto Javier Tomé en el rol de Nemorino, personaje con el que triunfaron otros tenores como Luciano Pavarotti o Juan Diego Flórez. La participación en esta producción es parte del premio conseguido por Javier Tomé al ser laureado como el mejor tenor en el concurso de canto Toti dal Monte. Dicho concurso ayuda a promocionar a los jóvenes cantantes, produciendo una ópera por una decena de teatros italianos. Carlos Medrano, músico del grupo Los Compadres que asistió a la representación, destaca su "gran técnica vocal, con unos agudos fáciles que salían de su voz con naturalidad y con un color homogéneo al resto de notas", así como su "frescura y gracia en escena", que hizo reír a los asistentes. El momento clave de la representación tuvo lugar durante la interpretación del aria más famosa de la obra, Una furtiva lágrima. Nemorino, el joven alocado e inmaduro, se da cuenta de que por fin tiene el amor de su amada. Al concluir el aria, el teatro entero rompió a aplaudir y a ovacionar gritando "bravo" durante varios minutos. Al final de la representación, en los saludos finales se volvieron a escuchar bravos y una atronadora ovación tanto para Carlos Tomé como para el barítono Alesio Potestio. Natural de Bilbao, Javier Tomé está terminando la carrera de Ingeniería Agrónoma en la UPNA. En esta universidad dio sus primeros pasos en el mundo del canto, al pertenecer y participar en la fundación del Coro Universitario, dirigido por Carlos Medrano. Durante su formación posterior ha recibido clases de Plácido Domingo. En su trayectoria profesional ha actuado en el Palau de la Música de Cataluña, el Palau de la Música de Valencia o el Teatro Arriaga de Bilbao.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Cacería de financieros (Diario de Navarra del 8 de noviembre de 2010)

En la Edad Media, cuando había una plaga y morían los animales o arreciaba la peste, el populacho enfebrecido clamaba justicia. Para saciar su sed irracional buscaban un culpable. La víctima propiciatoria solía ser alguna pobre anciana solitaria. Ésta tenía la desgracia de ser señalada por el dedo de algún vecino enemistado con ella, el cuál la acusaba de brujería.

Se celebraba un Auto de Fe, orquestado por la Santa Inquisición, la desdichada terminaba en la hoguera y se daba por terminado el problema. Si las enfermedades proseguían era señal de que se les había escapado alguna bruja. Se repetía el proceso hasta que cesaban las enfermedades. Entonces no se sabía que la causa de sus desdichas las provocaban los microbios. Las insalubres condiciones higiénicas y el crecimiento de las ciudades eran el caldo de cultivo para que proliferasen todo tipo de gérmenes. Y no las brujas. En la actualidad las cabezas de turco de los males actuales las ostentan los financieros. A ellos se les culpa de los problemas económicos personales y no se dan cuenta de que los últimos responsables de su situación somos cada uno de nosotros.
En los años setenta del pasado siglo los hermanos Hunt se hicieron ricos con el mercado de la plata. Muchos imitaron sus pasos pero todo cambió de la noche a la mañana y se les persiguió como criminales. A finales de los ochenta fue Michael Milken, el rey de los bonos chatarra. Pasó de ser un genio a dar con sus huesos en la cárcel. Y en la actualidad hemos visto, con el caso Madoff, cómo el individuo cambia pero la historia se repite. No discuto que si han delinquido, obviamente, paguen con cárcel. Además el leitmotiv de las burbujas económicas es que cae en ellas la mayor parte de la población. Lo que cuestiono es que sean los únicos culpables. No vale decir que si el banco me dio el dinero, que si la promotora daba facilidades de precio, que si la bolsa era la mejor inversión,. las decisiones financieras son personales.

La gente quiere invertir pero no se quiere complicar la vida buscando buenas inversiones y se deja convencer con los cantos de sirena de embaucadores profesionales o de meros vendedores de gangas. André Kostolany decía que había que desconfiar de los brokers porque vivían de tu dinero. Un día le llamabas para comprar acciones de una empresa y le parecía adecuado. Al día siguiente le proponías venderlas y te convencía de que era una buena idea. La causa: cuanto más movimiento más comisión.

Las buenas inversiones son para los que se dedican a buscarlas. Los que esperan a que les lleguen se tendrán que conformar con lo que les hayan dejado. De vez en cuando algún amigo me dice "tú que eres economista, ¿por qué no me dices qué hago con mi dinero?". Yo siempre contesto lo mismo "lo mejor que puedes hacer con tu dinero es dármelo a mí". Después de las consiguientes risas nos centramos en la cuestión. Y es que hay una preocupación creciente sobre el futuro de nuestras finanzas. ¿Cómo mantener nuestro poder adquisitivo cuando nos jubilemos o cuando tengamos que pagar la carrera universitaria a los hijos? Casi nadie confía en la capacidad de la Seguridad Social para proveer de una pensión digna cuando nos jubilemos. Si los planes de pensiones son una forma mediocre de asegurarnos el futuro, si la vivienda está en la mayor crisis desde la Gran Depresión, si la bolsa es un mar revuelto con un oleaje impracticable. ¿Qué podemos hacer?

En nuestro país no se le da importancia a saber manejar el dinero. Habitualmente me encuentro con personas educadas y muy preparadas profesionalmente que son completamente incultas en cuestiones monetarias. Nadie les ha enseñado a comprender y analizar qué deben hacer con su economía doméstica. Por eso, nos encontramos ahora con tanta gente "pillada" con una hipoteca mayor de la que podían soportar o con dinero en un plan de pensiones que no pueden rescatar o viviendo a crédito sin poder llegar a fin de mes. Están completamente perdidas y no saben qué hacer para mantener su estilo de vida en un futuro cada vez más incierto. El primer paso que deben hacer es invertir en educación financiera. Pueden quejarse del coste en tiempo y en dinero pero ¿cuál es el precio de ser un inculto financiero?

Cacería de financieros

En la Edad Media, cuando había una plaga y morían los animales o arreciaba la peste, el populacho enfebrecido clamaba justicia. Para saciar su sed irracional buscaban un culpable. La víctima propiciatoria solía ser alguna pobre anciana solitaria. Ésta tenía la desgracia de ser señalada por el dedo de algún vecino enemistado con ella, el cuál la acusaba de brujería.

Se celebraba un Auto de Fe, orquestado por la Santa Inquisición, la desdichada terminaba en la hoguera y se daba por terminado el problema. Si las enfermedades proseguían era señal de que se les había escapado alguna bruja. Se repetía el proceso hasta que cesaban las enfermedades. Entonces no se sabía que la causa de sus desdichas las provocaban los microbios. Las insalubres condiciones higiénicas y el crecimiento de las ciudades eran el caldo de cultivo para que proliferasen todo tipo de gérmenes. Y no las brujas. En la actualidad las cabezas de turco de los males actuales las ostentan los financieros. A ellos se les culpa de los problemas económicos personales y no se dan cuenta de que los últimos responsables de su situación somos cada uno de nosotros.
En los años setenta del pasado siglo los hermanos Hunt se hicieron ricos con el mercado de la plata. Muchos imitaron sus pasos pero todo cambió de la noche a la mañana y se les persiguió como criminales. A finales de los ochenta fue Michael Milken, el rey de los bonos chatarra. Pasó de ser un genio a dar con sus huesos en la cárcel. Y en la actualidad hemos visto, con el caso Madoff, cómo el individuo cambia pero la historia se repite. No discuto que si han delinquido, obviamente, paguen con cárcel. Además el leitmotiv de las burbujas económicas es que cae en ellas la mayor parte de la población. Lo que cuestiono es que sean los únicos culpables. No vale decir que si el banco me dio el dinero, que si la promotora daba facilidades de precio, que si la bolsa era la mejor inversión,. las decisiones financieras son personales.

La gente quiere invertir pero no se quiere complicar la vida buscando buenas inversiones y se deja convencer con los cantos de sirena de embaucadores profesionales o de meros vendedores de gangas. André Kostolany decía que había que desconfiar de los brokers porque vivían de tu dinero. Un día le llamabas para comprar acciones de una empresa y le parecía adecuado. Al día siguiente le proponías venderlas y te convencía de que era una buena idea. La causa: cuanto más movimiento más comisión.

Las buenas inversiones son para los que se dedican a buscarlas. Los que esperan a que les lleguen se tendrán que conformar con lo que les hayan dejado. De vez en cuando algún amigo me dice "tú que eres economista, ¿por qué no me dices qué hago con mi dinero?". Yo siempre contesto lo mismo "lo mejor que puedes hacer con tu dinero es dármelo a mí". Después de las consiguientes risas nos centramos en la cuestión. Y es que hay una preocupación creciente sobre el futuro de nuestras finanzas. ¿Cómo mantener nuestro poder adquisitivo cuando nos jubilemos o cuando tengamos que pagar la carrera universitaria a los hijos? Casi nadie confía en la capacidad de la Seguridad Social para proveer de una pensión digna cuando nos jubilemos. Si los planes de pensiones son una forma mediocre de asegurarnos el futuro, si la vivienda está en la mayor crisis desde la Gran Depresión, si la bolsa es un mar revuelto con un oleaje impracticable. ¿Qué podemos hacer?

En nuestro país no se le da importancia a saber manejar el dinero. Habitualmente me encuentro con personas educadas y muy preparadas profesionalmente que son completamente incultas en cuestiones monetarias. Nadie les ha enseñado a comprender y analizar qué deben hacer con su economía doméstica. Por eso, nos encontramos ahora con tanta gente "pillada" con una hipoteca mayor de la que podían soportar o con dinero en un plan de pensiones que no pueden rescatar o viviendo a crédito sin poder llegar a fin de mes. Están completamente perdidas y no saben qué hacer para mantener su estilo de vida en un futuro cada vez más incierto. El primer paso que deben hacer es invertir en educación financiera. Pueden quejarse del coste en tiempo y en dinero pero ¿cuál es el precio de ser un inculto financiero?

domingo, 31 de octubre de 2010

Emprendedores (Publicado en Diario de Navarra el 31 de octubre de 2010)

Hace menos de un año mi amigo Carlos Lecea me contó, apenado, que le habían despedido de su empresa después de casi veinte años trabajando como técnico. Posteriormente terminó en suspensión de pagos y todos los trabajadores han ido a engrosar las listas del paro. Hasta ahí nada de particular, por desgracia, para millones de trabajadores en estos tiempos. Lo destacable es que mi amigo Carlos se lanzó a crear su propia empresa, basándose en su experiencia, conocimiento de clientes y coraje. Este pasado fin de semana coincidimos y me contó, orgulloso, que había contratado dos trabajadores para que le ayudaran (uno un ex compañero suyo). Le desee suerte para hace frente al proceloso mundo de los negocios. No se lo dije, pero casi el 70% de las empresas cierran antes de los dos años desde su constitución. Cuando cumpla los dos años habrá que celebrarlo. Le comentaba a mi amigo que cuando terminé la carrera (1995) lo último que se me hubiera ocurrido era montar una empresa, primero de todo porque no tenía ni idea de qué era trabajar. Y no menos importante porque todos mis amigos, conocidos y yo mismo, salíamos pensando en buscar trabajo en un banco o caja, sacar plaza de funcionario o en alguna empresa de postín. Esto no era ni bueno ni malo, era imposible. ¿Cómo vamos a conseguirlo si nos apelotonábamos todos en las mismas ofertas? Creo que los jóvenes universitarios no han cambiado mucho en los últimos quince años.

Keneth Paul Morse (fundador del Centro de Emprendedores del MIT Masachusetts Institute of Technology) afirmaba hace unos días en una visita a Barcelona: “Si no encuentra trabajo, créelo usted mismo. En los próximos cinco años la mayoría del empleo vendrá de las start-up (empresas de nueva creación)”. Y daba algún consejo “Ser ambicioso, no tener miedo al fracaso porque es la madre del éxito, construir un equipo y pensar ¡Podemos hacerlo¡” Suena muy americano, en el mal sentido de la palabra. Quizás debiéramos tomar ejemplo de su capacidad de emprender, innovar y liderar la economía mundial. Sus jóvenes universitarios quieren ser como Bill Gates (Microsoft), Steve Jobs (Apple) o el joven Mark Zuckerberg (Facebook). Me conformaría con copiar que nuestros universitarios también tuvieran en la cabeza emular a estos u otros líderes por su capacidad para desarrollar nuevas empresas. Casualmente ninguno de los mencionados creadores llegó a terminar los estudios universitarios, quizás no sean tan buen ejemplo, ¿o sí? .

El paro juvenil es bestial, los jóvenes están de sobra formados y la vertiginosa evolución de las nuevas tecnologías hace pensar que, en ese caldo de cultivo, surgirán nuevos proyectos. Pero no es así. De hecho, Alfons Cornellá, consultor y conferenciante, comentaba en la sede de la CEN que “la emprendeduría resulta ser más una vocación de personas maduras que de los jóvenes”. ¿Qué les falta a nuestros jóvenes?¿De verdad no pueden encontrar nada en lo que luchar con pasión por SU proyecto? Quizás no sean ellos los culpables. Necesitan la Idea, Asesoramiento, Financiación, y Motivación. La Idea: No es necesario inventar nada nuevo. Hay que mejorar lo preexistente, que sea útil y mejore cualquier necesidad actual. Asesoramiento: Lideradas por la Cámara de Comercio, CEIN y CEN, Navarra cuenta con una veintena de asociaciones e instituciones de ayuda a los emprendedores. Dan formación gratuita específica y asesoran sobre el Plan de Negocio, la financiación, las subvenciones, prácticamente cualquier duda que surja. Financiación: Para la inversión están las tres Efes Family, Friends and Fools (Familia, Amigos y Locos, en inglés). Además de las vías tradicionales hay que buscar avalistas, Business Angels (Asociaciones de Inversores para nuevos proyectos) y empresas de Capital Riesgo. Y buscar la rentabilidad reduciendo al máximo todos los gastos fijos. No se compra nada, hay que alquilar todo lo necesario. Motivación: ¿Porqué? Respuesta a la gallega ¿Porqué no? ¿Qué tienen que perder? En el peor de los casos ganarán la experiencia. Obviamente no es tan fácil, de hecho es muy complicado, pero no seré yo quién les diga las pegas. Para eso están todos los que en su entorno les intentarán convencer para que no den el paso